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Nueva casita

Este blog se muda, no con cierta nostalgia, a un nuevo servidor y un nuevo dominio. Pasen la voz, fieles visitantes. Y, si quieren, actualicen sus lectores de RSS, feeds, cosillas de esas:

http://www.luisvenegas.com/

Y como en las mudanzas siempre se pierde algo, disculpe las molestias que este cambio le provoca. Y muchas gracias por leernos.

Seguimos.

Quizá sea un mal fan. Quizá subieron mucho las expectativas. Quizá fue el japonés raro y su novia extraña que nos tocaron a lado. Quizá que tenía en mente el festejo de los XV años. O hasta puede que sea mi lugar en el Foro Sol. Pero leo las reseñas y no veo ese concierto "electrizante", "épico", "inolvidable". Ni siquiera puedo decir que "complacieron a la banda": Café Tacuba hizo bien su trabajo. Así, a secas. Si no me creen, que alguno de nuestros lectores nos platique cómo estuvo el concierto de XV años y que lo compare con este. ¿De verdad fue lo que esperaban?

Sí, es quizá el más importante grupo de música mexicana contemporáena y popular (así descartamos a los Tigres del Norte o a RBD). Pero algo ocurrió ese sábado de bello clima que no me dejó disfrutar tanto el concierto como, (ay, sacrilegio), el DVD de puntos cardinales.

Saludos, eso sí, a los cuatro satelucos (ah, y también al baterista) que dieron unos cuatro momentos de locura colectiva y tres horas y media de gritos.

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La izquierda de este país todavía siente nostalgia por Cuba y sus dirigentes. Aunque usted no lo crea, cuando se les menciona los serios y graves problemas de derechos humanos, de libertades civiles, ellos siguen lanzando anatemas, acusaciones de "vendidos", "aburguesados", "alienado", "vendido al Imperio" y cosas similares. ¿Cómo justifican que en la reciente crisis por la influenza, uno de los primeros países que cerró sus aeropuertos a México fue Cuba? Invocan la cantaleta de la libre determinación, de la soberanía nacional y otras abstracciones. Pero el hecho es uno: los dirigentes cubanos cancelaron vuelos a México.

Ahora, el agonizante y anciano dirigente cubano, el comandante Fidel Castro dice (según El Universal):

”¿De qué se quejaba el presidente mexicano, con relación a las medidas que Cuba adoptó, de acuerdo a las normas establecidas y sin la menor intención de afectar al hermano pueblo de México?”, se preguntó Castro.

Para contestase inmediatamente: ”las autoridades mexicanas no le informaron al mundo la presencia de la misma (la propagación del virus) esperando la visita de Obama, ahora nos amenazan con suspender la del presidente Calderón que ya había sido suspendida con anterioridad por otras causas comprensibles y ajenas a la epidemia. En este momento nosotros y decenas de otros países pagamos los platos rotos y encima nos acusan de medidas lesivas a México”.

¿Cómo? ¿Fidel dice que "el gobierno mexicano no le informó al mundo" y ahora todos pagan los platos rotos? ¿De verdad? Lo peor es que sus acólicos y títeres repetirán hasta la náusea este disparate. Claro, nos dice el caimán, no es "al hermano pueblo de México" a quien le afecta esta medida, sino ¿a las autoridades mexicanas? Vaya con el preclaro compañero Fidel.

Ay, Don Fernando Gutiérrez, uno de sus errores más caros es haber dejado ir a esos compañeros barbudos que un día despertaron y se dijeron: "somos marxistas leninistas".  

PS: Ya casi está listo el sitio: www.luisvenegas.com, vayan actualizando sus feeds y otras cositas

Buenísimo el artículo que refiere Aguilar Camín en su columna de hoy:

Bajo la influenza: y si no?
Día con día
Héctor Aguilar Camín

2009-05-06•Al Frente

Y si todo el miedo de los últimos días hubiera sido en vano, una sobreactuación de medios y gobiernos para una pandemia que le ha dado la vuelta al mundo pero no ha matado hasta ahora sino a 26 personas, por cierto todas mexicanas?

Se me ocurre esta pregunta frente a la entrevista con un experto neoyorquino publicada por Luis Amiguet en el diario La Vanguardia de Barcelona (1/5/09).

El experto es Marc Siegel, especialista en gripe porcina, profesor de la Universidad de Nueva York y autor del libro Gripe: todo lo que hay saber sobre la siguiente pandemia.

La convicción de Siegel es imperiosa: “esta gripe durará lo que dure en los noticieros”.

Añade: “tengo 52 años y he vivido y estudiado unas cuantas pandemias: ésta es de las suaves. Es benigna en todas partes menos en los medios que sí contagian una epide-
mia de miedo más virulenta que nunca.”

Siegel se pregunta: “¿por qué tiene que salir todo un jefe de Estado a hablar por la tele de una vulgar gripe? Bastaría con un subsecretario; cualquier portavoz médico sería suficiente. Ese pánico irresponsable alimentado por las autoridades está causando mucho más daño que ningún virus y un enorme perjuicio económico en billones de dólares”.

“La economía mexicana está colapsada,” le dice Luis Amiguet.

“¡Y ni siquiera está claro que no viajar allí reduzca los contagios!”, responde Siegel. “¡Pobre México! ¡Qué linchamiento moral de todo un país sin más fundamento que los clichés y nuestra pretendida superioridad. Mire, cuando uno va a México, la gripe porcina es, con mucho, la última en la lista de cosas por las que preocuparse”.

“¿Tan poco le preocupa esta gripe?”, se sorprende Amiguet.

“Está resultando poco contagiosa y poco peligrosa”, responde Siegel. “Este virus no aguanta más de dos contagios y ya está debilitado. Es una pandemia suave. Cada año la gripe causa miles de muertos sin que merezcan ni un segundo de televisión. Vayamos al epicentro de la pandemia: el Distrito Federal tiene 20 millones de habitantes. Pues bien: apenas ha habido un millar de casos. Incluso si fueran cinco veces más de lo que han declarado las autoridades, seguirían siendo estadísticamente inapreciables: 5 mil contagios sobre 20 millones. Adecue su temor a esa estimación estadística”.

Siegel termina: “la propagación instantánea del virus del miedo a través de los medios nos está perjudicando más que la gripe”.

Una pregunta para México sigue vigente: ¿por qué hubo muertos aquí y en ninguna otra parte?
hector.aguilarcamin@milenio.com

Fuente: http://impreso.milenio.com/node/8570929

Dos preguntas, pues, atormentarán al gobierno mexicano: ¿por qué sólo han muerto mexicanos? y ¿valía la pena tanto alboroto dado el número de muertos?

Ya es oficial: somos los apestados del mundo; pero, al mismo tiempo, los defensores de la humanidad. Calderón ha descubierto así el hilo argumentativo para entender y justificar esta dictadura sanitaria que padecemos en el país.

El problema es que a los mexicanos varados en Asia y en Sudamérica les importa un bledo ser los conejillos de indias. Y aparentemente, a la humanidad también. O quizá los estén tratando como tales. ¿Qué laboratorio preserva a los ratones con quienes experimentan? ¡Ninguno! Todos esos roedores son sacrificados. Así les pasó a los paisanos que de buenas a primeras, según dice López-Dóriga & co, fueron perseguidos de oficio para luego ser rescatados por el bravo servicio exterior mexicano.

Hace algún tiempo aprendí que una nación se forma por las victorias y las derrotas compartidas. Agregaríamos que también por la discriminación común. Ahora, al sombrerote y al jorongo, hay que agregar el cubrebocas a la caricatura del mexicano. Los dos primeros sólo causaban risa por su carácter ridículo, lo seguno provoca, mínimo, compasión o de plano sospecha. Este bicho hizo lo que ninguna fiesta bicentenaria: nos ha dado identidad. Y miren cómo: somos los apestados del mundo.

Un amigo lanzó un insulto a todos los gobiernos, que no a los pueblos. Pero eso sí, decía, a los del pueblo que se pasaron de xenófobos, vaya también un sincero insulto. Sólo sonreí. Me siento muy mexicano.

(Mi esposa, siempre puntual, me preguntó: ¿qué hubiéramos hecho nosotros con los chinos de haber sabido que traían ese virus? Pensé en la frontera sur y preferí no contestar, enardecido, como estaba, por sincero fervor patrio)

Super México

Nos dice el presidente que México está dando la batalla por la humanidad. Óoooorale. Y luego levanta la voz y “rechaza categóricamente las muestras de discriminación contra los mexicanos”. ¿Pensaba en China, Chile, Argentina, Cuba? No importa, hermanos latinoamericanos, los mexicanos los estamos cuidando. (Murmuro mal contenido: ya les tocará a ellos y ahí nos vemos).

El jueves todo vuelve a la normalidad. Salvo la dictadura del cubrebocas. Yo que detesto ese trapito mal puesto, lo debo usar. Hoy, día de asueto oficial, día de los mexicanos en Estados Unidos, lo mejor es que en esa  soledad de las calles vemos menos cubrebocas que humanos. ¿Qué adjetivo es el correcto para calificar lo que vivimos en esta ciudad? Triste.

Y vuelvo al tema: ¿alguien cree todavía en la unidad latinoamericana? Vaya con la cursilería de izquierda.

Dice Silva-Herzog en este más que interesante artículo:

Celebro, por supuesto, que no hayan cerrado los ojos pero, ¿ésta era la única manera de enfrentar el problema? Escribo esto porque, si en una fría contabilidad nacional, la infección ha sido casi inofensiva, en otro sentido, el virus ha sido terriblemente devastador. El virus ha dado el golpe más severo a la imagen internacional de México. Un país que era ya visto como el territorio de bandoleros sanguinarios, es ahora retratado como fuente de contagios para el planeta. Hace una semana, desde fuera se veía el país como un lugar inseguro. Ahora, además de inseguro, insalubre. El bicho se irá, pero la imagen del país tardará años en limpiarse. Y afuera la queja puede ser la inversa: el gobierno mexicano no sobreactuó, intervino tarde.

O como leía hace poco: en Estados Unidos decidieron aislar al virus. En México a la gente.

Cinco de seis: ”toda la humanidad está bajo la amenaza de una pandemia”, dice, melodramáticamente, el comunicado que recoge El Universal. Eso significa que “todos los países del mundo deben inmediatamente activar sus planes de pandemia”. Ni más ni menos. Y como en México ya estaban activados, todos nos quedamos igual. Lo que quiere decir que continuamos en crisis sanitaria.

La ciudad parece de vacaciones. O de luto, como en velorio, esos eventos donde los familiares y amigos del difunto sufren mientras que los amigos de los amigos y los colados quieren reírse pero no pueden o salen para carcajearse por el chiste que dentro hizo algún otro intruso. Sin restaurantes, sin escuelas, sin gimnasios, los capitalinos continúan obedeciendo y aumentando sus niveles de miedo escondido entre bromas y escepticismo de talante optimista… o pesimista.

Esto del miedo lo podemos saber fácilmente: las preguntas que se hacen a médicos en programas de radio y televisión son cada vez más hilarantes. Los chismes, bromas e incomodidades se han instalado ya en la mente de los habitantes. Que los choferes deben ir con guantes y cubrebocas, ¿alguien lo cree?  Y los que obedecen dan la imagen de botargas de cirujanos. Las juntas en las oficinas parecen reuniones de exploradores a punto de internarse en terrenos desconocidos.

Esto no tenía que pasar. O debió ocurrir en algún lugar de África o Asia, ¿por qué en México? Quién sabe. ¿Por qué sólo aquí mueren? No lo sabemos. Pero está ocurriendo. Más y más gente infectada, pero menos muertos, según nos dicen. Y deberíamos creerles, ¿o no?

¿Y luego? Pues luego viene la resaca, los escombros que en este caso serán económicos. Si esto aumenta una semana más, el D.F. verá la mayor crisis económica desde la Revolución. Ahora sí, la crisis que vino de fuera tendrá un componente extraordinario y replantearemos la frase: la crisis que vino de fuera junto con el bicho que también vino de fuera están provocando el tsunami financiero que ya están padeciendo los restauranteros y meseros.  Todo el vocabulario que, ay, venía de fuera, empieza a tener sentido en la mente y a tener forma ante los ojos del centro.

El colmo, si tal cosa existe, es que, como apestados, los chilangos seremos mal vistos dentro del país… que en estos días ofrece poco para ir de vacación. Porque sí, sabemos que estamos de emergencia cuando pensamos en ir al cine, a la iglesia, al cafecito y al llegar vemos esa palabra maldita: suspendido. Así estamos, suspendidos.

En el Spiegel, periódico alemán, aparecen este par de fotos. Para alegrarnos en la epidemia. Y para alegrar a los alemanes.
FLU/

APTOPIX Mexico Swine Flu

Me consta que los medios de comunicación son caprichosos. Sólo como dato: ¿qué reportaban ayer a estas horas? Poco, muy poco, de la influenza. ¿Cuánto están reportando hoy? Todo. Es una de esas notas difíciles de seguir, pero que da mucho rating, muchos lectores, muchos oyentes. 

Lo peor, si hay algo peor, es el mensaje del Secretario de Salud a horas en los que uno o está dormido o está viendo su telenovela. Y no me salgan con que no se les avisó. Les digo: no somos nada.

Influenza now!

Pues como señal del apocalipsis, nos llega ahora el asunto de la influenza. En el sexenio de Zedillo surgió un personaje singular llamado el chupacabras. Era el terror de los inermes mexicanos que, oh destino, sufrían ya por la galopante crisis. Ahora es la influenza animalito que, a diferencia de aquel, sí se lanza sobre los mexicas.

No se asusten, amigous (en el) extranjeros, en México sabemos cómo solucionar estas crisis. Primero, afortunadamente sólo son siete estados (Secretario de Salud dixit). Luego, dejamos de ir a la escuela. Después, hacemos el agosto a los fabricantes de cubrebocas. Al final, rezamos para que no nos agarre desprevenidos y santo remedio.

Lo que sucede es que los chilangos son (somos) muy chillones y asustadizos. Como si no fuera suficiente el tráfico y la contaminación de millones de autos, como si los productos de Televisa no fueran nocivos, ahora nos enfrentamos a este virus loco, una suerte de spam que trae patas pa’ rriba a cuanto funcionario se deje.

Es realmente impresionante la cantidad de mensajes que se propagan en todas las redes sociales frecuentadas por mexicas. El aparato propagandístico ha mostrado músculo y somos víctimas de nuestros propias creaciones. Sí, lo peor no es la influenza y las meseras de Sanborns con cubrebocas (dicen que ahora sí parecen Mazinger Z), lo peor es la ola de “información” que está invadiendo el espacio público según el cual somos todos influenciables.

En fin, ya iremos reportando cómo nos va en este preludio para el 2012, el fin que los mayas vieron y mejor se mataron todos antes de que llegara.

Primero fue la duda: ¿sabrá que existe América Latina? Luego fueron las competencias raciales: ¿alguien de su raza (qué feo suena eso) puede convivir con los “latinous”? Y ahora, la seducción: Cháves dice que la “nueva era” de convivencia americana es el triunfo de su revolución. (Con lo que, obviamente, declaramos oficialmente perdido y rumbo al nirvana bolivariano a el protodictador venezolano).

Obama nos  ha emborrachado de optimismo; es la luz (¡no hay dobles sentidos ni referencias raciales, de verdad!) en la oscura crisis (¡oh qué la canción con los colores!); su sonrisa, su aspecto juvenil, casi prístino, ha seducido a tiros y troyanos; encarna esperanza, cambio, progreso, novedad; es modernísimo en algo que Weber considera premoderno: el carisma.

Pero hay que repetirlo: tantas y tan elevadas expectativas no pueden sino provocar altas y anchísimas frustraciones. El seductor, el encantador, el hipnotizador tiene su talón de aquiles. Y este lo debe tener ¿cuál es? No sé. Mientras, seamos optimistas. Ya vendrán tiempos mejores… para los pesimistas y anti obamistas.

Obama y sus encantos

Obama y sus encantos

Discutían la cuenta pública del sexenio de Fox. Juan Guerra, perredista, sube a la tribuna y resume así esa administración:

“Por un lado aceptaban la corrupción y por otro se estaban persigando”.

Y el diputado le hizo honor a su apellido.

Waiting for Obama

¿Qué provoca la visita de Mr Obama en los mexicanos? Incomodidades: metro cerrado, Periférico, Constituyentes, Circuito “más vigilado” (o sea, atiborrados de patrullas, o sea más tráfico). ¿Y qué provoca en la clase política? ¿Curiosidad?, ¿envidia?, ¿rencor?, ¿ansiedad?, ¿todo eso junto?

Por lo mientras, a los diputados invitados y luego que siempre no, y a los que esperaban ver a Obama como rockstar, esta visita les ha de parecer más parecido a Esperando a Godot que a Jesus Christ Superstar.

Y por cierto, ¿qué ocurrirá después del festín de saliva de hoy? Poco, muy poco: los muertitos provocados por sus armas y por nuestras “sustancias prohibidas” seguirán abonando la Tierra.

Silencios

Muchas, muchísimas veces, el silencio es el mejor aliado de los escritores…

¡No es cierto! El silencio no hace sino revelar la ausencia de creatividad, de temas, de ideas. Revela que el escritor está seco. Nada de poéticas del silencio, de apologías al mudo desconocido. No. Si no escribes es porque no sabes, porque no puedes o porque no quieres o por las tres cosas.

A estas horas, pero hace exactamente doce años, decidí seguir a Jesús de Nazareth… y sólo a Él. Y soy feliz.

Cuando alguien escucha: “los amorosos callan”, ya sabe que es Sabines, ese poeta que nos hace creer que la poesía es un gran juego de palabras y sentimientos. No. Sabines es más, mucho más que los amorosos…

Hoy cumple diez años desde que se despidiera de este mundo.

Leí embobado Watchmen. Leer un comic no es igual que leer una novela tradicional, de letras y más letras. Pero leer Watchmen es una experiencia todavía más rara que leer un comic tradicional. Sí. Me confundo en los términos leer y tradicional. Lo que quiero decir es que me gustó mucho Watchmen. Que esconde un conservadurismo detrás de un progresismo que vive de la fama de su creador pero no de la historia, no me cabe duda. Aquello de salvar a la humanidad sacrificando a millones es un argumento que tiene ecos incluso neotestamentarios.

Ahí queda la novela y su fama. Ahora la trasladan a la pantalla grande. El resultado es una de las películas más aburridas, más lentas y más sobradas del año. Es claro que el director se empeñó en ser fiel a la parte gráfica del comic. Uno está en la sala adivinando a qué viñeta pertenece alguna escena que está viendo en la pantalla. No cabe duda que hay un esfuerzo por copiar los rasgos físicos de los personajes e incluso por ser fiel a la trama. Pero todo eso que podría ser virtud se vuelve defecto después de muchos minutos de estar sentado esperando que “algo” suceda… pero eso nunca sucede.

¿Dónde quedó esa expectación por la guerra nuclear que se respira en el comic? ¿Cómo el director logró arruinar los recursos narrativos de Moore? Porque los flashbacks de la historieta están justificados, al fin y al cabo son doce números. Pero en la pantalla grande se vuelven pesados y lentos, meros adornos para lucir efectos especiales, vestuario. Y ni eso. Uno de mis acompañantes dijo: “es como si estuviera viendo “El hombre increíble” en versión setentera”. No tuve sino que darle la razón.

Con golpizas exageradamente violentas, con peleas coreográficas y con personajes francamente bobos, este adaptación es un fracaso y la demostración de lo extremadamente riesgoso que es traducir el lenguaje escrito al cinematográfico. Además, supongo que el cambio del final será algo que los fans no van a perdonar..

Sí, el único que se salva es Roscharch. Pero él solito en una cinta de más de dos horas no puede soportar todo ese bodrio. Ni modo. Seguiremos esperando por algún otro experimento exitoso.

Por cierto, si les dieran a elegir entre Batman, The Dark Knight y Watchmen, ¿con cuál se quedarían?

Sarkozy tiene esa sonrisa de político astuto que no inspira sino desconfianza: ¿será que me está engatusando? ¿Será que toda esa cortesía y buenos modos no son más que distractores? Vino a México, se paró en el Senado y habló de su paisana secuestradora, presa en México, que se ha convertido en la dama sufriente de moda en la patria francesa. Prácticamente en donde tuvo un micrófono, Sarkozy habló de eso.

Pero la nota de este activo político francés no sería tal si no fuera por su guaba esposa. Carla Bruni provocó una especie de encantamiento entre los hombres y mujeres públicos de este país. Alguna parte del cerebro debe conectar poder y belleza y entonces vemos una reacción instintiva. Fotos por aquí y por allá, bromas por las miradas de los miembros del gabinete, comentarios por el espectacular vestido que Bruni lució en la cena de Palacio. ¿Qué convoca esta singular pareja? ¡Instinto! ¡Morbo! Son los raros pero bonitos, franceses al fin, que llegan con todo ese halo que sólo ellos producen en este pueblo.

Y sí: que se lleven a la secuestradora, que pague su delito allá. Si así lo dictan las leyes y tratados internacionales, que se haga. Digo, ni ella es la segunda versión de Maximiliano, ni Calderón es la reencarnación de Juárez… (uy, esa comparación seguro dolió a los fans de AMLO, quien, por cierto, cumplió lo prometido: visitó todos los municipios de este país).

La columna de hoy de Luis González de Alba es demoledora. Me permito copiarla aquí:

Especie en extinción: la universidad pública

Luis González de Alba

La universidad pública mexicana, en el año de Darwin, es una especie en extinción. Muere como las buenas madres alacranas: devorada por sus hijos. Desde hace 43 años, cada generación de estudiantes exige más facilidades y menos rigor: pase automático, cero cuotas, exámenes por medio de trabajos que permitan echar rollo, extraordinarios sin límite, puntos extra para quien no desayunó, puntos para el que vive lejos, puntos para el que no tuvo infancia con libros en el hogar. Y finalmente abortan un feto que exige plaza asegurada vitalicia, escalafón en el sindicato de médicos o de ingenieros, jubilación pronta y entierro gratuito con honores.

Así tenemos un país donde se producen grillos en cantidades industriales y raros científicos. Ni el rigor de la universidad gratuita en la URSS o en Cuba, ni la selección de la universidad alemana, inglesa, francesa, estadunidense, cara y privada, pero también severa, y donde no basta con pagar altas cuotas para asegurarse un asiento que calentar el siguiente año lectivo. Tenemos lo mejor: la gratuidad soviética sin sus exigencias. Continuar leyendo »

El día de furia terminó muy mal. Poco que decir que no suene a lugar común  ante esta tragedia. La nota roja de los diarios mexicanos. Dejo la nota del Milenio.

Daniel regresó, pero en un ataúd
El martes por la tarde Daniel Barrera fue agredido a golpes y después baleado de forma fatal por un individuo a bordo de un vehículo.

2009-03-05•Ciudad

La policía encontró la camioneta Caravan del presunto asesino.

La última vez que lo vieron con vida, salió de su domicilio en Texcoco, Estado de México. Daniel Barrera Arellano iba a trabajar en las obras de reencarpetado del Circuito Interior. Iba alegre, sonriente. Le gustaba su trabajo.

Se despidió de su madre, su esposa y sus dos hijas, Daniela y Leida, gemelas de cinco años, que eran el motor de su vida, a quienes prometió regresar por la noche, pero una bala le impidió cumplir su palabra.

“Sólo me dijo ya me voy, madre, al rato vengo y, mire, ya no regresó; lo hará, pero en una caja”, narró Lilia Arellano, madre del topógrafo. Continuar leyendo »

Es ya lugar común citar aquella memorable escena cuando el personaje interpretado por Michael Douglas sale de su auto, en medio de un tráfico infernal en Los Ángeles, y empieza su día loco. Ayer en esta atribulada ciudad de las obras faraónicas, conductores y constructores pelearon porque los unos no dejaban avanzar a los otros. La discusión terminó cuando las balas hablaron. Entonces sí que se reactivó la circulación.

No se justifica esta locura, pero que sirva de primera llamada de atención para los arquitectos, ingenieros civiles y topógrafos que hacen bien un trabajo que otros planearon mal. Esta ciudad es un verdadero viacrucis que algunos ya no están dispuestos a resistir.

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