Crónica de Monterrey II

En Monterrey pueden tirar una iglesia para construir una fábrica. Los regios tienen una suerte de culto al trabajo. Son “industriosos” y son “codos”. Dicen que esto de codos viene de una tradición antigua. Los indios que poblaron alguna vez estos lugares solían ser muy celosos de sus posesiones por una simple y sencilla razón: les costaba mucho conseguirlas. Sacarle algo a esa tierra con climas extremos es una verdadera proeza. Por otro lado, parece que en Monterrey se fabricaban codos,  que no son otra cosa que partes de máquinas. Estas cosas eran muy caras y costaba conseguirlas. Por eso es que en México ser codo es equivalente a ser tacaño y por eso es que los regios tienen esa fama.

A mí me parece todo nuevo. Monterrey tiene muchos sitios interesantes. Todos parecen tener menos de veinte años. Y los que tienen más sólo conservan su arquitectura antigua como señal de que son viejos. Incluso la catedral está limpia, no como la del D.F. cuyo tamaño parece competir con su languidez. El escudo de Nuevo León tiene dos grandes chimeneas. Estas chimeneas se inspiran en las de la fábrica fundidora. Ahora esa fundidora es un parque recreativo, limpio y nuevo. Desde el metro, una línea área y una minúscula subterránea, uno ve cerros, montañas, ladera y fábricas. Algunas tan antiguas como las que aparecían en los libros de ciencias sociales de la secundaria para ilustrar la revolución industrial en Inglaterra. Fábricas, cerros y novedad, dinero o ganas de hacerlo, eso parece ser Monterrey.

Sólo parece. Porque esta ciudad llora cuando sus equipos pierden. He aquí otro microcosmos mexicano: los Tigres de la UANL (pública) son como el equipo del pueblo, el Monterrey del Tec (privado) es el equipo de lo ricos. Y los clásicos pueden terminar en golpes cuando los fanáticos de ambos equipos se sienten decepcionados por lo que ven en la cancha. Jugaron las Chivas y los Tigres. Por enésima vez, los Tigres no pueden ganar. Pero por lo menos no perdieron, se consuela la madre de uno de mis amigos. Y allá van. Quizá acá las chivas tengan una de las más reducidas fanaticadas. Sólo unos entusiastas se juntaron alrededor del autobús que los trajo.

Ciudad moderna. Por no sé cuántos días, una de las principales noticias fue la tragedia de uno osezno. Resulta que se dieron cuenta que un pequeño oso vivía en condiciones miserables en alguna casa de la ciudad. Alguien lo denunció, llegaron los servicios de protección civil, básicamente para cuidar al oso (o quizá a la población civil que sufría con el osezno). Pero algo salió mal y el oso murió. El caso fue seguido con verdadero interés por los medios locales. El martes que regresé al D.F. vi la primera portada de El Norte (quizá el principal diario regio): el oso muerto estaba ahí. En un recuadro más abajo, mucho más abajo, estaba Oaxaca. El pequeño oso muerto parecía conmover más a los regios que un grupo de rijosos en el lejanísimo sur de ese país que, quizá a su pesar, comparten.

Ciudad de jóvenes cholos. Porque si bien las botas siguen siendo parte del guardarropa de casi todo regio, lo cierto es que un joven regio podría pasar por uno de Moscú o uno de Los ángeles o uno del D.F. Corrijo. Del D.F. quizá no. Porque los regios, en general, no tienen eso que a falta de una mejor palabra, llamaría malicia. El hermano de mi novia dejó olvidadas sus llaves en la puerta de la calle. Pasaron horas y cuando él regresó, las llaves seguían ahí. Y todas sus pertenencias también. Rarezas: un auto viejísimo, que apenas podía avanzar, le fue robado a mi amigo Julián. No es una ciudad de ángeles pero yo pude estar en el teatro principal de Monterrey (a lado de la macroplaza) a las ocho de la noche, con muy poca luz, con una lluvia fría y sin nadie que se preocupara por la delincuencia. Hagan eso en la Alameda del D.F. y saldrán de ahí pensando que se han metido en la peor secuencia de El libro de la Selva (cuando Balú es golpeado por esa pantera cuyo nombre ya no recuerdo).

Porque Monterrey es una ciudad típica del norte. Si le quitaran esos calores que asan carnes (regios carnívoros y sedientos –de soda, por supuesto-) y esos fríos que congelan (y conservan) esas carnes, uno podría decir que es la mejor ciudad del país para vivir. Pero quitarle eso a Monterrey sería como quitarles lo franco, lo directo que son sus ciudadanos. Y entonces dejaría de ser Monterrey para convertirse en una ciudad más del Tercer Mundo. Déjenla así…

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6 thoughts on “Crónica de Monterrey II

  1. me parece tu cronica una hermosa manera descriptiva de la ciudad que tanto quiero.
    te felicito , si eres del Defectuoso (D.F) ojala hubiera mas como tu.

    saludos desde Mty ¡

  2. Soy del D.F. y me da muchísima pena cómo ha cambiado la percepción sobre Monterrey en estos meses. Sí, meses. Hay gringos que compran camisetas con esta leyenda: “I survived Monterrey”. En mi crónica no vi lo que se anunciaba por casi una década: el narco había permeado ya algunas partes de esa sociedad. Y ahí están las consecuencias. He escuchado otros que en son de burla dicen: “Vámonos de Monterrey, vámonos al DF”. En mi imaginación, sin embargo, Monterrey sigue siendo lo que fue…

    Gracias por tu comentario.

  3. Monterrey a mi forma de ver no es una ciudad ¨paraíso¨. Monterrey es una ciudad para tupirte. Para hacerte fuerte. No es una ciudad para tener tu mundo imaginario donde puedas vivir tu vida tranquilita y de color de rosa.

    Monterrey- tierra de mentiras-nada es lo que parece. Un día parece que alguien te guiña el ojo. El otro día descubres sólo se estaba burlando. Un día alguien puede resultar buena onda ofreciendote un servicio…al final descubres que era falso.

    A mi me encantan los taxistas. En serio. En verdad los más geniales son los que se dan vueltas y vueltas esperando que no sepas que el lugar hacia donde vas no se cobra mas que 30 pesos y cuando llegas el taximetro dice 66.70.

    Hombre,ellos son los más adorables. En serio.

    Me encantan los corajes que hacen cuando les pagas los 30 pesos y les dices que los van a denunciar mientras tomas sus placas.

    Ah y claro la tipica: ¨!Es que había mucho tráfico!¨ ¨!Es que del Hotel hasta aca eso se cobra pues somos de sitio!¨

    Una chu-la-da.

    Al grano.
    Cuando murio el oso en Monterrey reconozco que me puse triste, pero lo que me llamó la atención es que hubo un pequeño grupo de regios a quien si le importó el caso e hicieron eco en la sociedad. Para mí hicieron historia…porque lo que le dijeron al baboso de protección civil sobre el estar bajando al osito a pedradas fue….

    Síntesis: me dio coraje para empezar mi día, poner a los abusivos en su lugar y seguir avante en la tierra de mentiras.

    Un saludo.Buen reportaje.

  4. De acuerdo Nash… y creo que ninguna ciudad del mundo puede ser propicia para vivir “mi mundo imaginario donde puedas vivir tu vida tranquilita y de color de rosa”. Eso no está en ciudad alguna, creo yo que por definición. Si es ciudad o no de mentiras no me consta porque me hice acompañar por regios de cepa que quizá sepan esas mañas y cuidaron que no ocurrieran. Gracias por tu comentario.

  5. adolescencia con botas:no paras de quejarte de lo pobre que es tu ciudad, lo supuestamente doble cara, la asfixiante presencia gringa, pero a estos quejidos de infante se los lleva el viento sin mayores consecuencias que quizá una pequeña marca en la memoria.

    Wn la veintena (tengo 21) y si eres listo o por lo menos curioso -y te encanta escuchar conversaciones ajenas, fisgonear a todo mundo, especular sobre esos edificios viejos que parecen tan sólidos como las mismas montañas, como a mi-te enamoras irremediablemente de Monterrey, de toda su vida complicada y contradictoria, de su clima espantoso que te produce dolores de cabeza y ataques de cólera , de el desinterés general de la sociedad regiomontana, en fin tantas y tantas cosas que guardan las entrañas regias. Si I LOVE MTY y de nacer de nuevo escojería sin pensar a mi cerro de la silla, i ñor!!!:

  6. Monterrey es una buena ciudad, pero como todas tiene cosas buenas y cosas malas

    La gente en general es buena , educada y desinteresada, nadie intenta robarte ni aprovecharse de tu dinero, porque cada quien se preocupa de si, es bueno porque la gente es honesta. En los trabajos, no existe la competencia por los puestos, porque cada uno esta conciente de sus logros, y nadie te anda preguntando por tu sueldo ni mucho menos.

    Es una ciudad donde el clima siempre es extremo, en calor hace demasiado calor, en frío demasiado frío punzante, a veces llueve y llueve fuerte, pero son muy pocos los días en los que sales y distfrutas del clima. Creo que eso es porque es una zona semidesértica.

    Me gusta que en Monterrey muchas áreas están muy bien cuidadas, el parque fundidora, el paseo santa lucía, el museo de historia, la macroplaza etc

    Lo que no me gusta es que los estratos sociales estan sumamente marcados, y se da una especie de racismo entre las personas que tienen opiniones distintas o que son de clases sociales diferentes

    Otra cosa que no me gusta, es que en los últimos años se ha poblado de narcos y extorcionadores, cada semana hay cuando menos dos o tres balaceras o bloqueos

    Lo que sí es cierto, es que es una ciudad de oportunidades, hay una gran variedad de universidades y carreras a elegir y un montonal de empresas donde ejercer tu profesion o negocios propios que emprender

    En fin, es una ciudad donde se viven a diario los contrastes de un primer mundo y un tercer mundo

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