El fracaso del transporte público
Publicado: noviembre 22, 2011 Archivado en: Miscelanea Deja un comentario »Viajar en un día laboral en una hora pico en el Valle de México es dar un paseo por uno de los fracasos sociales más ominosos que tenemos en este país.
- No hay avenida sin bache y sin tope (¿existe otro país en el mundo dónde existan los “topes”?)
- No hay respeto por los pasajeros del transporte público y se observa cuando el volumen de sus sistemas de audio es de tal magnitud que podrían reventar tímpanos. Faltaría contar la pésima calidad de los camiones, la manera en que manejan y el trato de los conductores con los pasajeros (no es gratuito que uno de los gritos de guerra más socorrido sea “¡No llevas animales!”).
- No hay respeto entre usuarios. No existe civilidad ni en el metro ni en avenidas: se empujan, pelean lugares, obstruyen salidas, se saltan lugares en las filas.
- Hay vendedores ilegales en todo el recorrido: comerciantes que no pagan impuestos porque sus productos son piratas, prestadores de servicios no pedidos (¿realmente pidieron que les lavaran los cristales de su auto?), vendedores con bocinas que sacuden hasta la cerilla (los ciegos que se suben en la línea tres creen que los otros somos sordos y aquello se convierte en la corte de los milagros).
- No hay autoridad que ordene este caos.
Y podríamos seguirle. Pero la conclusión es que aquí la revolución no nos ha hecho justicia. Creo que hay tres formas en las que esto podría cambiar:
- Infraestructura. Aquí no solo pienso en avenidas sino en algo más. Hacen falta más carriles exclusivos para bicis, horarios y lugares diarios para viajar en el metro o en el sistema público en general con bicis; paradas exclusivas, semáforos eficientes.
- Educación. El DF es una selva de bárbaros que transitan sin pensar en el otro. Hace falta una verdadera educación civil que se traduzca en una convivencia sana cuando uno comparte el vagón del metro o el carril del viaducto. Incluye no solo a los conductores de microbuses y taxis (que parecen estar a un centímetro de convertirse en bestias) sino también de conductores particulares (que parecen estar a un centímetro de convertirse en bestias).
- Amenazas creíbles. O bien: autoridades con el poder, la capacidad y la voluntad para castigar a quien tengan que castigar. No, amigo lector, no es que los gringos sean más buena onda, es que tienen policías que son respetados. Aquí, además de hacer aerobics en la vía publica (hay algunos que hacen verdaderas tablas rítmicas), ¿para que sirven esos hombres y mujeres vestidos de un horroroso color verde chillante? Sin autoridad que haga cumplir la ley, lo demás es llamado a misa.
Esto es un trabajo a largo plazo que involucra prácticamente a toda la sociedad. Pero si de verdad quieren saber el nivel de un país, fíjense en su sistema de transporte y en cómo se comporta la gente en sus recorridos. Ahí notarán la diferencia entre países de elite y los otros.
La otra opción es aislarse, no tener sino vida “ciber-social” y esperar el fin del mundo.
